El derecho tiene muchas ramas y especialidades. Un abogado puede ejercer como abogado o como asesor, siempre que se relacione con cuestiones legales. Lo que nos hace pensar que sus funciones están estrictamente ligadas con ciertos aspectos de la justicia. De hecho, es así: los abogados tratan todo tipo de cuestiones legales y centradas en el ámbito judicial, en donde existen, como ya hemos comentado, diferentes ramas. Desde el derecho civil hasta el administrativo, pasando por el penal o el mercantil. En los últimos tiempos se ha añadido una especialidad que resulta, cuanto menos, curiosa: los abogados expertos en inteligencia artificial.
La inteligencia artificial ha llegado para quedarse y está transformando la economía, la sociedad y, como no podía ser de otra manera, el sistema jurídico. Su implantación masiva en las empresas, las administraciones y los servicios está planteando una serie de retos legales sin precedentes, por lo que se exige una nueva figura profesional: el abogado especializado en IA, un jurista con la capacidad de moverse con cierta soltura en esa encrucijada entre la tecnología y el derecho.
El trabajo de estos especialistas legales en inteligencia artificial es y va a ser muy demandado, ya que todas las empresas en las que se utilice este tipo de tecnología tienen que ajustarse a la ley vigente. De tal manera que uno de los trabajos que se están creando con la inteligencia artificial es la especialización de los abogados que se quieran centrar en la legalidad de las empresas que trabajan con IA o la utilizan en su actividad comercial y productiva.
Un especialista legal puede ser un asesor de inteligencia artificial formado en el entendimiento y la aplicación de la ley en el mundo de la IA y no en el del marketing o del desarrollo del marketing, como es habitual.
¿Qué es un abogado especializado en inteligencia artificial?
Para la mayoría, esta figura judicial es tan novedosa como desconocida, por lo que hemos acudido a Ejaso, donde cuentan con servicios jurídicos especializados y ofrecen soluciones integrales, para saber en qué consiste un abogado especializado en IA. Estos abogados en particular son juristas que centran su actividad en los aspectos legales que se vinculan al desarrollo, uso y regulación de los sistemas de inteligencia artificial. Su trabajo se centra en combinar los conocimientos jurídicos profundos con la comprensión del entorno tecnológico, por lo que están capacitados para asesorar a empresas, organismos públicos y a particulares sobre el cumplimiento de la normativa relativa a la inteligencia artificial.
Este perfil de abogados no requiere la obtención de una titulación diferente a la de cualquier abogado, aunque sí es necesario obtener una especialización complementaria en otras áreas como derecho digital, protección de datos, propiedad intelectual y ética tecnológica.
La especialización en este ámbito se adquiere realizando estudios como un máster en derecho digital y tecnológico o similar. Estos profesionales ejercen la práctica del derecho centrándose en la interpretación y aplicación de las normativas con las que se regulan el desarrollo y uso de los sistemas automatizados. Sus funciones abarcan tanto la asesoría en cuestiones de propiedad intelectual y protección de datos como la revisión y redacción de los contratos vinculados a la creación y al uso de los proyectos tecnológicos vinculados a la IA.
En la práctica, estos especialistas legales colaboran con empresas, instituciones públicas y organizaciones privadas para evaluar el impacto jurídico de la adopción de tecnologías en las que se utiliza la inteligencia artificial, por lo que dentro de su trabajo está incluida la elaboración de los informes que describen los riesgos legales que se asocian a la automatización, la formulación de las estrategias con las que mitigar posibles conflictos y el asesoramiento en la elaboración de políticas internas con las que garantizar el cumplimiento legislativo.
Además de tratarse de un profesional que participa de forma activa proporcionando recomendaciones en las que se orienta a la industria sobre el uso correcto de la tecnología, por lo que su trabajo se extiende a la colaboración con los organismos que supervisan y analizan las consecuencias que tiene la aplicación de las tecnologías en el ámbito jurídico.
La razón principal por la cual las empresas se encuentran contratando este tipo de profesional especializado en inteligencia artificial es la entrada en vigor del Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como AI Act, el primer marco legal integral que contempla la inteligencia artificial a nivel mundial, cuya entrada en vigor se produjo el 1 de agosto de 2024, con una aplicación progresiva hasta agosto del presente año.
Este reglamento clasifica los sistemas de inteligencia artificial en función del riesgo que representan para los derechos y la seguridad de los ciudadanos, imponiendo obligaciones diferenciadas en función de dicha clasificación:
- Riesgo inaceptable. Siendo las prácticas directamente prohibidas, como la puntuación social por autoridades públicas o manipulación subliminal.
- Alto riesgo. Aquellos sistemas que afectan a ámbitos como el empleo, la educación, la salud o la justicia. Requieren de documentación técnica exhaustiva, evaluación de conformidad y supervisión humana.
- Riesgo específico de transparencia. Se trata de los sistemas como chatbots que tienen que informar a los usuarios con claridad de que están interactuando con una máquina.
- Riesgo mínimo. La mayoría de las aplicaciones habituales, sin obligaciones específicas pero sujetas a una buena práctica.
El incumplimiento de las prohibiciones que en este reglamento se contemplan puede conllevar multas de hasta treinta y cinco millones de euros o el siete por ciento del volumen de negocio a nivel mundial de la empresa infractora, si la cifra fuera mayor. Esta envergadura regulatoria explica la razón por la que los departamentos jurídicos de las empresas buscan perfiles que sean capaces de interpretar y aplicar dicha normativa. Paralelamente, se encuentra en desarrollo la Directiva (UE) 2024/2853 relativa a la responsabilidad por los productos defectuosos, en la que se amplía el concepto de “producto” para que el software quede incluido, de tal manera que se refuerce la exposición a la responsabilidad legal en todo aquello que se vincule a la inteligencia artificial.
Qué hace este abogado especialista
Cuando un abogado se especializa en inteligencia artificial, lo hace para poder ofrecer ciertos servicios y ejercer ciertas funciones, en las que se abarca desde el asesoramiento preventivo hasta la representación en un litigio. A diferencia de lo que ocurre en otras especialidades jurídicas, este perfil trabaja en una interfaz constante entre la norma y la tecnología, aspecto que requiere y exige que exista una continua actualización.
Dentro de sus funciones más habituales, encontramos el asesoramiento en lo relativo al cumplimiento de la normativa. Analizar los sistemas de IA que desarrolla o utiliza una empresa y comprobar si cumplen con el AI Act, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la normativa aplicable. Lo que incluye la clasificación de los riesgos, la elaboración de documentación técnica y la definición de procesos de supervisión humana.
Otra de sus funciones es la gestión de la propiedad intelectual, ya que la inteligencia artificial genera contenidos, modelos y algoritmos cuya titularidad jurídica no siempre es muy clara. Estos abogados asesoran sobre la protección y cesión de estos activos, así como sobre los límites del uso de los datos protegidos a la hora de entrenar a los modelos.
Además de asegurarse de que existe la necesaria protección de datos y privacidad, ya que los sistemas de inteligencia artificial procesan con frecuencia grandes volúmenes de datos e información personal. Los abogados especializados en IA tienen que garantizar que el tratamiento de esos datos cumple con el RGPD y con lo que impone la AI Act en los sistemas de alto riesgo.
Las auditorías y evaluaciones del riesgo legal, así como la defensa ante los tribunales, son también funciones de los abogados especializados en inteligencia artificial. Identificar la vulnerabilidad en los procesos de implementación de la IA y proponer las medidas correctoras necesarias antes de que se produzca una sanción o litigio es parte de su trabajo. Cuando se ven comprometidos los derechos fundamentales de los ciudadanos o las empresas por el uso de los sistemas de IA, ejercen como defensores o acusadores en el proceso correspondiente.
Debido a las funciones que realiza, las competencias que más se valoran a la hora de convertirse en un abogado especializado en IA son el dominio del derecho tecnológico y digital, el conocimiento del RGPD y del AI Act, tener nociones sobre ciberseguridad y protección de infraestructuras, comprender los fundamentos técnicos de la inteligencia artificial y poseer la capacidad necesaria para trabajar en entornos multidisciplinares con ingenieros, científicos de datos y directivos de las empresas.
En lo relativo al código deontológico de los abogados, estos especialistas tienen además la responsabilidad añadida de velar por que el uso de las tecnologías no llegue a comprometer los principios éticos de la profesión, que son la confidencialidad, la independencia y la diligencia.
Por lo que podemos sacar en conclusión que las salidas profesionales y el futuro de estos profesionales del derecho están asegurados, tanto si forman parte de un despacho de abogados o bufete como si se colocan en el departamento legal de una empresa. Sin olvidar su papel dentro de la administración pública, como puede ser un organismo regulador como la Agencia Española de Supervisión de la IA u organizaciones internacionales dedicadas a este ámbito.


