Cómo asegurar las pérdidas de una empresa

En el mercado de hoy en día nadie asegura que un negocio o una inversión vaya a triunfar. Es importante entender que la volatilidad de los negocios genera una inseguridad de la que se hace eco los proveedores de servicios, clientes y entidades financieras para valorar las posibilidades de éxito de una empresa.

Las empresas no pueden controlar todos los factores que les rodean y que les pueden hacer perder dinero. Y a pesar de que se puede ser previsor para adaptarse a una situación peligrosa para los activos de la empresa, existen otras en las que no hay manera de evitar una desgracia. Es el caso de los accidentes o de los casos de responsabilidad extracontractual.

Estos accidentes pueden suponer la quiebra total de una empresa, pero como veremos, existen unos seguros que cubren las pérdidas durante un determinado tiempo y en unas condiciones establecidas. Hoy vamos a hablar sobre los seguros de lucro cesante , unos seguros que no son conocidos pero que son de vital importancia para muchos empresarios.

Los seguros de lucro cesante

El lucro cesante es la ganancia que se deja de obtener debido al incumplimiento de una obligación o deber, o bien como consecuencia de un sacrificio patrimonial legítimo. Puesto que la pérdida de ingresos económicos derivada de sufrir un hecho lesivo es real, existe un producto asegurador cuya función es proteger al usuario. Los seguros de Lucro Cesante, también denominados de Pérdida de Beneficios, garantizan al asegurado la obtención de una indemnización en el caso de que sufra una pérdida de rendimiento económico que sí habría obtenido de no haberse producido el siniestro cubierto por el contrato.

Su suscripción puede ser a través de una póliza específica o bien a través de otro seguro como garantía adicional y pretende paliar la posible merma económica por la disminución del negocio o el aumento de los costes de explotación. La garantía suele encontrarse en el seguro de Pedrisco (para cosechas), en el seguro Marítimo, Terrestre y Aéreo, así como en el de Pérdida de Alquileres (por si se incendiara el edificio). Por otro lado, es posible contratar una póliza específica que cubra la pérdida de beneficios que se produzca como consecuencia de la paralización de la actividad de una empresa.

La Ley de Contrato de Seguro, en su artículo 63, define el seguro de Lucro Cesante como aquel por el cual la compañía está obligada a indemnizar al asegurado (dentro de los límites marcados por la legislación y el contrato firmado) por el rendimiento económico que habría ganado de no haberse producido el siniestro cubierto por la póliza. Es decir, los beneficios que se dejan de ganar por la interrupción del negocio o actividad laboral. De este modo, si se sufre un incendio o una inundación, el seguro cubre las posibles pérdidas económicas que sufra la empresa como consecuencia de no poder realizar su actividad con normalidad, por ejemplo.

Los seguros de Lucro Cesante protegen al asegurado y le indemnizan en 3 conceptos (salvo que se estipule lo contrario) En primer lugar la pérdida de beneficios que produzca el siniestro (durante el periodo que está previsto en la póliza. En segundo lugar, los gastos generales que continúan gravando al asegurado tras el siniestro. En tercer y último lugar los gastos producidos como consecuencia directa del suceso.

En cuanto a qué supuestos cubren, suelen incluir los incendios, rayos o explosiones, así como los riesgos extensivos (inundaciones, actos vandálicos, huelgas…). Dependiendo del producto en sí se puede añadir también la cobertura de pérdida de beneficios por fallo del suministro eléctrico, falta de proveedores, averías de maquinaria o imposibilidad de acceder a las instalaciones de la empresa.

A la hora de la firma de la póliza se fijan los términos de la protección, sin embargo, la Ley de Contrato de Seguro prohíbe a las partes fijar el importe de la indemnización si el contrato sólo tuviera por objeto la pérdida de beneficios. Por ello, el condicionado no puede recoger una cuantía específica pero sí debe especificar qué criterios se seguirán para cuantificar la indemnización en el caso de que se produjera el siniestro cubierto.

Para el cálculo de la cobertura y su aplicación la Jurisprudencia exige que el lucro cesante exista y pueda ser probado, además de determinado económicamente, aunque no existe un criterio único y depende del caso concreto. Asimismo, existen 3 modalidades de cobertura: recibir una compensación diaria, una indemnización según los gastos permanentes o incluyendo éstos y la pérdida de beneficios.

En cualquier caso, estos seguros deben complementarse con un buen asesoramiento financiero para evitar que existan problemas financieros que nos hagan entrar en situaciones en las que se devengue el seguro. Para ello tenemos que acudir a expertos como Cetefin, una consultoría financiera empresarial que ofrece un servicio de asesoramiento financiero en Albacete, con el rigor y la perspectiva que aporta el criterio de sus expertos asesores financieros.